Hilos para Uzyt
No sé si necesito ver tus ojos para reconocer tu tristeza;
En la distancia el cielo sólo es azul,
El sol una madeja dorada, la luna una mancha de leche
Y tú te diluyes en la línea telefónica…
Te imagino tirada en medio de esas dudas
Rodeada de dibujos deslavados y sabanas manchadas;
Al borde del precipicio entre tu cama y la soledad,
Simplemente cruzando la frontera nocturna.
Mientras son las tres cuarenta y cinco
Miles Davis rodea la media noche
Y sigo pensando en vos, en tu voz,
En las células muertas que dejas en la cama…
No sé si necesito ver tu rostro para reconocer tu tristeza;
No sé si necesito estar cerca
Para abatir el deseo de saltar al mundo de los sueños
Y mantenerte despierta…
No sé me ocurre darte una palmadita en el hombro,
Ni acariciar tu cabello mientras te cuento
El ultimo de los robos de Wynona Ryder,
No sé qué hacer para aliviar tu dolor…
Mientras pronuncio las últimas palabras:
‘Tengo que colgar’…
Siento que tus manos se resbalan y…
Sueltan el delgado hilo de la línea telefónica.
No sé que hacer para ver tu rostro en la distancia,
No se me ocurre invitarte a salir, ni llevarte con el doctor
No se me ocurre ni un apapacho;
Sólo estas tristes y tenues líneas.
Heiter Löweschlag
Sonntag, April 30, 2006
Mittwoch, April 26, 2006
Ser Odinista
Ser Odinista
Los días que nos han tocado vivir (Año 2260 de la era Rúnica) se caracterizan porque hay una serie de problemas que con el paso del tiempo se vuelven radicalmente irresolubles; la contaminación de todo el planeta, la escasez de recursos (sobre todo de agua), la sobrepoblación y la pésima distribución demográfica, etc. Estos problemas tienen una correlación con el desarrollo de las sociedades inmersas en una ideología cristiana connivente del modo de producción capitalista; lo que además ha generado un súper desarrollo científico y tecnológico, pero que también ha propiciado un incipiente desarrollo axiológico y espiritual.
La mayor parte de la sociedad moderna basa su forma de vivir en cuestiones triviales, en consumo de productos chatarra; una total irreflexión filosófica, ideológica y espiritual; pero sobre todo una total falta de respeto a la naturaleza y al planeta (A nuestra madre Hertha). En suma hay una absoluta inexistencia de cultura que permita la supervivencia, el desarrollo, y ya no hablemos de la optimización de la humanidad.
Es por eso que en estos aciagos días las alternativas que tenemos para desarrollarnos como personas en las diferentes aristas que le son propias al ser humano no son muchas, ni tampoco propicias.
Personalmente, siempre he buscado aquella opción que contenga los valores adecuados, que nos permitan esforzarnos día con día por mejorar y pulir esas pequeñas áreas para nuestro desarrollo personal y colectivo.
Vivir inmersos en las circunstancias anteriormente descritas no es fácil, pero no por no querer asumir el reto de tratar de cambiar las cosas, sino porque a veces sentirse aislados no es sencillo, es por demás desesperanzador. De la misma forma que se extingue una colectividad, también puede supervivir una colectividad; es decir, la raza humana sólo tendrá éxito en su supervivencia si en una colectividad (por pequeña que sea) se ejercitan su intelecto, su espiritualidad y una axiología que promueva el fortalecimiento de esa sociedad.
Conformar un proyecto de vida, para posteriormente conformar una pareja, una familia, un clan; implica una responsabilidad y un compromiso que se deben de asumir con veracidad y de forma ética.
En el Odinismo el ejercicio de las nueve noble virtudes (Coraje, Verdad, Honor, Fidelidad, Disciplina, Hospitalidad, Laboriosidad, Confianza y perseverancia), debe ser real, cotidiano y con compromiso ético; estas virtudes promueven el desarrollo del ser humano para su crecimiento, pero no solamente se trata de eso, sino de heredar a nuestro hijos esos valores aunados a una rica tradición cultural y espiritual (Quiero ser muy reiterativo, de forma ética).
Ese es el quid de la cuestión odinista, ejercer una forma de vida distinta, alternativa y noble, para el aseguramiento de la vida del ser humano y aún más allá, su optimización.
Transitar la senda hacia el norte para mirar nuestros futuros días en el Valhalla.
Los días que nos han tocado vivir (Año 2260 de la era Rúnica) se caracterizan porque hay una serie de problemas que con el paso del tiempo se vuelven radicalmente irresolubles; la contaminación de todo el planeta, la escasez de recursos (sobre todo de agua), la sobrepoblación y la pésima distribución demográfica, etc. Estos problemas tienen una correlación con el desarrollo de las sociedades inmersas en una ideología cristiana connivente del modo de producción capitalista; lo que además ha generado un súper desarrollo científico y tecnológico, pero que también ha propiciado un incipiente desarrollo axiológico y espiritual.
La mayor parte de la sociedad moderna basa su forma de vivir en cuestiones triviales, en consumo de productos chatarra; una total irreflexión filosófica, ideológica y espiritual; pero sobre todo una total falta de respeto a la naturaleza y al planeta (A nuestra madre Hertha). En suma hay una absoluta inexistencia de cultura que permita la supervivencia, el desarrollo, y ya no hablemos de la optimización de la humanidad.
Es por eso que en estos aciagos días las alternativas que tenemos para desarrollarnos como personas en las diferentes aristas que le son propias al ser humano no son muchas, ni tampoco propicias.
Personalmente, siempre he buscado aquella opción que contenga los valores adecuados, que nos permitan esforzarnos día con día por mejorar y pulir esas pequeñas áreas para nuestro desarrollo personal y colectivo.
Vivir inmersos en las circunstancias anteriormente descritas no es fácil, pero no por no querer asumir el reto de tratar de cambiar las cosas, sino porque a veces sentirse aislados no es sencillo, es por demás desesperanzador. De la misma forma que se extingue una colectividad, también puede supervivir una colectividad; es decir, la raza humana sólo tendrá éxito en su supervivencia si en una colectividad (por pequeña que sea) se ejercitan su intelecto, su espiritualidad y una axiología que promueva el fortalecimiento de esa sociedad.
Conformar un proyecto de vida, para posteriormente conformar una pareja, una familia, un clan; implica una responsabilidad y un compromiso que se deben de asumir con veracidad y de forma ética.
En el Odinismo el ejercicio de las nueve noble virtudes (Coraje, Verdad, Honor, Fidelidad, Disciplina, Hospitalidad, Laboriosidad, Confianza y perseverancia), debe ser real, cotidiano y con compromiso ético; estas virtudes promueven el desarrollo del ser humano para su crecimiento, pero no solamente se trata de eso, sino de heredar a nuestro hijos esos valores aunados a una rica tradición cultural y espiritual (Quiero ser muy reiterativo, de forma ética).
Ese es el quid de la cuestión odinista, ejercer una forma de vida distinta, alternativa y noble, para el aseguramiento de la vida del ser humano y aún más allá, su optimización.
Transitar la senda hacia el norte para mirar nuestros futuros días en el Valhalla.
Samstag, April 22, 2006
Sobrevivir...
Un genio no sobrevive:
La mirada de una persona que nace constantemente es capaz de sorprenderse, pero no de manera ingenua, sino involucrándose en el arte de transformar su entorno desde su percepción.
A veces el renacer toma tiempo.
La mirada de una persona que nace constantemente es capaz de sorprenderse, pero no de manera ingenua, sino involucrándose en el arte de transformar su entorno desde su percepción.
A veces el renacer toma tiempo.
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Über mich
- Wods Katzenschwarz
- Mi nombre es Víctor Pineda, soy psicoterapeuta, escritor, músico y actor.